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24 DE SEPTIEMBRE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED

NUESTRA
SEÑORA DE LA MERCED


ADVOCACIÓN
MARIANA






PALABRA DE DIOS
DIARIA








Patrona
de Barcelona y de República Dominicana






En
castellano se le ha llamado en plural, Virgen de las Mercedes, que no
corresponde con el sentido originario de la advocación.






El
significado del título “Merced” es ante todo “misericordia”. La Virgen es
misericordiosa y también lo deben ser sus hijos. Esto significa que recurrimos a
ella ante todo con el deseo de asemejarnos a Jesús
misericordioso.






MARÍA
Y PEDRO NOLASCO






Eran
tiempos en que los musulmanes saqueaban las costas y llevaban a los cristianos
como esclavos a África. La horrenda condición de estas víctimas era
indescriptible. Muchos perdían la fe pensando que Dios les había abandonado.
Pedro Nolasco era comerciante. Decidió dedicar su fortuna a la liberación del
mayor número posible de esclavos. Recordaba la frase del evangelio: “No
almacenéis vuestra fortuna en esta tierra donde los ladrones la roban y la
polilla la devora y el moho la corroe. Almacenad en el cielo, donde no hay
ladrones que roben, ni polilla que devore ni óxido que las dañe” (Mt
6,20).






Año
1203. El laico, Pedro Nolasco inicia en Valencia la redención de cautivos,
redimiendo con su propio patrimonio a 300 cautivos. Forma un grupo dispuesto a
poner en común sus bienes y organiza expediciones para negociar redenciones. Su
condición de comerciantes les facilita la obra. Comerciaban para rescatar
esclavos. Cuando se les acabó el dinero forman cofradías-para recaudar la
“limosna para los cautivos”. Pero llega un momento en que la ayuda se agota y
Pedro Nolasco se plantea entrar en alguna orden religiosa o retirarse al
desierto. Entra en una etapa de reflexión y oración
profunda.






LE
RESPONDE LA VIRGEN






Nolasco
pide a Dios ayuda y, como signo de la misericordia divina, le responde la Virgen
que funde una congregación liberadora. La noche del 1 al 2 de agosto de 1218, la
Virgen se les apareció a Pedro Nolasco, a Raimundo de Peñafort, y al rey Jaime I
de Aragón, y les comunicó a cada uno su deseo de fundar una congregación para
redimir cautivos. La Virgen María movió el corazón de Pedro Nolasco para
formalizar el trabajo que el y sus compañeros estaban ya haciendo. La Virgen
llama a Pedro Nolasco y le revela su deseo de ser liberadora a través de una
orden dedicada a la liberación de los cautivos de los musulmanes, expuestos a
perder la fe. Nolasco le dice a María:






-¿Quién
eres tú, que a mí, un indigno siervo, pides que realice obra tan difícil, de tan
gran caridad, que es grata Dios y meritoria para mi?:






-“Yo
soy María, la que le dio la carne al Hijo de Dios, tomándola de mi sangre
purísima, para reconciliación del género humano. Soy la que recibió la profecía
de Simeón, cuando ofrecí a mi Hijo en el templo:”Mira que éste ha sido puesto
para ruina y resurrección de muchos en Israel; ha sido puesto como signo de
contradicción: y a ti misma una espada vendrá a atravesarte por el
alma”:






-¡Oh
Virgen María, madre de gracia, madre de misericordia! ¿Quién podrá creer que tú
me mandas?:






-“No
dudes en nada, porque es voluntad de Dios que se funde esta congregación en
honor mío; será una familia cuyos hermanos, a imitación de mi hijo Jesucristo,
estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel y serán signo de
contradicción para muchos.”






LA INSTITUCIÓN NUEVA






Pedro
Nolasco, funda la congregación, apoyado por el Rey Jaime I de Aragón, el
Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort. Su espiritualidad se
fundamenta en Jesús, el liberador de la humanidad y en la Virgen, la Madre
liberadora e ideal de la persona libre. Los mercedarios querían ser caballeros
de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como
Madre de la Merced o Virgen Redentora. En el capítulo general de 1272, los
frailes toman el nombre de La Orden de Santa María de la Merced, de la redención
de los cautivos, mercedarios. El Padre Antonio Quexal, siendo general de la
Merced en 1406, dice: “María es fundamento y cabeza de nuestra
orden”.






EN
LA CATEDRAL DE BARCELONA






El
10 de agosto de 1218 en el altar mayor de la Catedral de Barcelona, en presencia
del rey Jaime I de Aragón y del obispo Berenguer de Palou, se crea la nueva
institución. Pedro y sus compañeros vistieron el hábito y recibieron el escudo
con las cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo de la corona de Aragón y la
cruz blanca sobre fondo rojo, titular de la catedral de Barcelona. Pedro Nolasco
reconoció siempre a María Santísima como la auténtica fundadora de la
congregación mercedaria.






LA
VIRGEN DE LA MERCED, LA FUNDADORA






El
título mariano de la Merced tiene su origen en Barcelona, España, cuando muchos
eran cautivos de los moros y en su desesperación y abandono estaban en peligro
de perder la fe . La Virgen de La Merced, manifiesta su misericordia
por para atenderlos y liberarlos. La talla de la imagen de la Merced venerada en
la basílica de la Merced de Barcelona es del siglo XIV, de estilo sedente, como
las románicas. He subido piadosamente a su camarín y he comprobado su aspecto
imponente por su talla extraordinaria e impresionante. El año 1696, el papa
Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced a toda la Iglesia el
24 de septiembre.






ACTUALIDAD
DEL CARISMA






El
carisma mercedario de liberar a los cautivos sigue siendo tan necesario como
siempre. María ofreció todo su ser para que viva el Hijo de Dios encarnado. En
el cántico del Magníficat (Lc 1, 46), María expresa la liberación de Dios. El
Papa Juan Pablo II dijo que “María es la imagen más perfecta de la libertad y de
la liberación de la humanidad”. La Virgen continúa velando por sus hijos
cautivos de Satanás (LG 62) y nos pide nuestra cooperación. Nosotros debemos dar
nuestra vida para que su Hijo viva en nosotros y así pueda liberar a nuestros
hermanos. Ella nos enseñará como hacerlo.






DIOS
PADRE DE MISERICORDIA, MARÍA MADRE DE MISERICORDIA.






Dios
es Padre de Misericordia, María es Madre de Misericordia. Ella refleja la
misericordia de Dios, sufriéndolo todo por sus hijos. Los cristianos debemos
también reflejar la misericordia de Dios sufriéndolo todo por amor. “Mirad la
hondura o cavidad del lago de donde habéis sido tomados, las entrañas de la
Madre de Dios” – Las obras de misericordia que la Virgen pidió incluyen la
visita, el acompañamiento y la ayuda a los que salen de la
cárcel.






UNA CONGREGACIÓN LAICAL






Así
fue en los primeros tiempos. Su primera ubicación fue el hospital de Santa
Eulalia, junto al palacio real. en Barcelona. Allí recogían a indigentes y a
cautivos que regresaban de tierras de moros y no tenían donde ir. Seguían la
labor que ya antes hacían de crear conciencia sobre los cautivos y recaudar
dinero para liberarlos. Salían cada año en expediciones redentoras. San Pedro
continuó sus viajes personalmente en busca de esclavos cristianos. En Argelia,
África, lo hicieron prisionero pero logró conseguir su libertad. Aprovechando
sus dones de comerciante, organizó con éxito por muchas ciudades colectas para
los esclavos.






CUARTO
VOTO






Además
de los tres votos de la vida religiosa, pobreza, castidad y obediencia, hacían
un cuarto voto: dedicar su vida a liberar esclavos. Se comprometían a quedarse
en lugar de algún cautivo que estuviese en peligro de perder la fe, cuando el
dinero no alcanzara a pagar su redención. Así lo hizo San Pedro Ermengol, un
noble que entró en la orden tras una juventud disoluta. Este cuarto voto
distinguió a la nueva comunidad de mercedarios. El Papa Gregorio IX aprobó la
comunidad y San Pedro Nolasco fue nombrado Superior General. El rey Jaime decía
que la conquista de Valencia, se debía a las oraciones de Pedro Nolasco. Cada
triunfo que obtenía lo atribuía a sus oraciones.






DESCANSA
YA, SIERVO BUENO Y FIEL






Pedro
Nolasco, a los 77 años, pronunció el Salmo 76: “Tú, oh Dios, haciendo
maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has rescatado a los
que estaban cautivos y esclavizados”. y se durmió en el regazo de la Virgen. Su
intercesión logró muchos milagros y fue canonizado en
1628.









En
el año 1696, el papa Inocencio XII extendió la fiesta de la Virgen de la Merced
a toda la Iglesia, y fijó su fecha el 24 de septiembre.

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23 DE SEPTIEMBRE SAN PÍO DE PIETRELCINA SACERDOTE RELIGIOSO

SAN
PÍO DE PIETRELCINA
 


SACERDOTE
Y RELIGIOSO









Un
hombre de oración y sufrimiento










San Pío de Pietrelcina
(Francisco) Forgione, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, que
en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia, se dedicó a la dirección
espiritual de los fieles y a la reconciliación de los penitentes, mostrando una
atención particular hacia los pobres y necesitados, terminando en este día su
peregrinación terrena y configurándose con Cristo crucificado
(1968)






“Siempre
humíllense amorosamente ante Dios y ante los hombres. Porque Dios le habla a
aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes
dones.”San Giovanni Rotondo, Italia.






En
un convento de la Hermandad de los Capuchinos, en la ladera del monte Gargano,
vivió por muchísimos años el que probablemente fuera el Sacerdote Místico más
destacado del siglo XX, a punto actualmente de ser declarado Santo por el
Vaticano. El Padre Pío, nacido en Pietrelcina en 1887, fue un hombre rico en
manifestaciones de su santidad. Enorme cantidad de milagros rodearon su vida,
testimoniados por miles de personas que durante décadas concurrieron allí a
confesarse. Sus Misas, a decir de los concurrentes, recordaban en forma vívida
el Sacrificio y Muerte del Señor a través de la entrega con que el Padre Pío
celebraba cada Eucaristía.






Es
notable su carisma de bilocación: la capacidad de estar presente en dos lugares
al mismo tiempo, a miles de kilómetros de distancia muchas veces. El Padre Pío
raramente abandonó San Giovanni Rotondo; sin embargo se lo ha visto y
testimoniado curando almas y cuerpos en diversos lugares del mundo en distintas
épocas. También tenía el don de ver las almas: confesarse con el Padre Pío era
desnudarse ante Dios, ya que él decía los pecados y relataba las conciencias a
sus sorprendidos feligreses (a veces con gran dureza y enojo, ya que tenía un
fuerte carácter, especialmente cuando se ofendía seriamente a Dios). Tenía
también el don de la sanación (a través de sus manos Jesús curó a muchísima
gente, tanto física como espiritualmente) y el don de la profecía (anticipó
hechos que luego se cumplieron al pie de la letra).






Vivió
rodeado de la Presencia de Jesús y María, pero también de Santos y Angeles, y de
almas que buscaban su oración, para subir desde el Purgatorio al Cielo. Pero su
gracia más grande radicó, sin duda alguna, en sus estigmas: en 1918 recibe las
cinco Llagas de Cristo en sus manos, en sus pies y en su costado izquierdo.
Estas llagas sangraron toda su vida, aproximadamente una taza de té por día,
hasta su muerte ocurrida en 1968. Múltiples estudios médicos y científicos se
realizaron sobre sus Estigmas, no encontrándose nunca explicación alguna a su
presencia u origen.






Su
sangre y cuerpo emanaban un aroma celestial, a flores diversas, que acariciaba
no solo a los asistentes a sus Misas, sino también a quienes se encontraban con
él en otras ciudades del mundo, a través de sus dones de bilocación. Vivió
sufriendo ataques del demonio, tanto físicos como espirituales, que se
multiplicaron a medida que las conversiones y la fe crecían a su
alrededor.






En
diciembre de 2001 el Vaticano emite el decreto que aprueba los milagros
necesarios para canonizar a nuestro héroe, San Pío de Pietrelcina y fué
canonizado el 16 de julio de 2002.






Vivimos
en un mundo que niega lo sobrenatural, se aferra a lo material y a todo lo que
pueda ser explicado a través de la razón, o percibido por los sentidos. Sin
embargo, Dios prescinde de nuestra razón y de nuestros sentidos, a la hora de
someternos a las pruebas de nuestra fe. De cuando en cuando nos prodiga con
regalos del mundo sobrenatural, a través del testimonio y el acceso a la
divinidad de los seres Celestiales. El Padre Pío es una puerta abierta a Cristo,
a María, a los ángeles y los santos. Es también un testimonio de la pequeñez del
ser humano y una invitación a creer y dejar de buscar explicación a los hechos
de la Divina Providencia (la voluntad de Dios), sino simplemente a unir nuestra
voluntad a la de Dios, y ser lisa y llanamente su instrumento, como el Padre Pío
lo fue.






La
vida entera del Padre Pío no puede ser explicada a través de la razón o la
lógica humana. La fe y fuerza del Santo del Gargano dan por tierra con todas las
escuelas filosóficas terrenales, dejando una sola salida a todo intento de
crecimiento del hombre: el encuentro con el Dios eterno, el que nos mira desde
lo alto y nos pide, por medio de Su infinita Misericordia, que nos entreguemos
simplemente a Su Voluntad. La negación de nuestro yo (la muerte de nuestro ego),
se constituye en la principal meta de nuestra evolución, porque SÓLO DIOS ES
!









Debemos
negarnos a nosotros mismos y vivir para y por Él. El Padre Pío vivió en la
más absoluta humildad y negación de sí mismo, y miren los prodigios que Jesús
hizo a través suyo !

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22 DE SEPTIEMBRE SAN MAURICIO MÁRTIR

SAN
MAURICIO


MÁRTIR








PALABRA
DE DIOS DIARIA






En
Agauno (hoy Saint Maurice d´Agaune), en la región de Valais, en el país de los
helvecios, santos mártires Mauricio, Exuperio, Cándido, que siendo soldados, al
decir de san Euquerio de Lyon, fueron sacrificados por su fe en Cristo, en
tiempo del emperador Maximiano, juntamente con sus compañeros de la misma legión
Tebea y el veterano Víctor, ilustrando así a la Iglesia con su gloriosa pasión
(c. 302).








Etimología:
Mauricio = oscuro, sombrío, de Mauritania. Viene de la lengua
latina.






Fecha
de canonización: Información no disponible, la antigüedad de los documentos y de
las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones
del mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día
de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de laCongregación
para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma,
el Papa.San Mauricio (llamado también Maurice, Moritz o Mauritius). Era el
comandante de la Legión Tebana y murió martirizado a principios del siglo
III.






La Legión
Tebana, integrada sólo por cristianos procedentes de Egipto, recibió órdenes de
partir hacia Galia para auxiliar al emperador Maximiano. Aunque combatieron
valientemente, rehusaron obedecer la orden imperial de perseguir a los
cristianos, por lo que fueron diezmados. Al negarse por segunda vez, todos los
integrantes de la Legión Tebana fueron ejecutados. El lugar en que supuestamente
tuvieron lugar estos hechos, conocido como Agaunum, es ahora la sede de la
abadía de Saint Maurice, en el cantón suizo de Valais.







Esta
es la versión más antigua de la historia del martirio de la Legión Tebana, de
acuerdo con la carta que Eucherius, arzobispo de Lyon (c. 434 – 450) dirigió al
también obispo Salvius. En otras versiones varía la causa del martirio, y los
legionarios son ejecutados por negarse a hacer sacrificios a los dioses
romanos.

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21 DE SEPTIEMBRE SAN MATEO APÓSTOL Y EVANGELISTA

SAN
MATEO


APÓSTOL
Y EVANGELISTA





PALABRA
DE DIOS DIARIA






Fiesta
de san Mateo, apóstol y evangelista, llamado antes Leví, que al ser invitado por
Jesús para seguirle, dejó su oficio de publicano o recaudador de impuestos y,
elegido entre los apóstoles, escribió un evangelio en que se proclama
principalmente que Jesucristo es hijo de David, hijo de Abrahám, dando
plenitud al Antiguo Testamento.






Mateo
significa: “regalo de Dios”.






Se
llamaba también Leví, y era hijo de Alfeo.






Su
oficio era el de recaudador de impuestos, un cargo muy odiado por los judíos,
porque esos impuestos se recolectaban para una nación extranjera. Los publicanos
o recaudadores de impuestos se enriquecían fácilmente. Y quizás a Mateo le
atraía la idea de hacerse rico prontamente, pero una vez que se encontró con
Jesucristo ya dejó para siempre su ambición de dinero y se dedicó por completo a
buscar la salvación de las almas y el Reino de Dios.






Como
ejercía su oficio en Cafarnaúm, y en esa ciudad pasaba Jesús muchos días y
obraba milagros maravillosos, ya seguramente Mateo lo había escuchado varias
veces y le había impresionado el modo de ser y de hablar de este Maestro
formidable. Y un día, estando él en su oficina de cobranzas, quizás pensando
acerca de lo que debería hacer en el futuro, vio aparecer frente a él nada menos
que al Divino Maestro el cual le hizo una propuesta totalmente inesperada: “Ven
y sígueme”.






Mateo
aceptó sin más la invitación de Jesús y renunciando a su empleo tan productivo,
se fue con El, no ya a ganar dinero, sino almas. No ya a conseguir altos empleos
en la tierra, sino un puesto de primera clase en el cielo. San Jerónimo dice que
la llamada de Jesús a Mateo es una lección para que todos los pecadores del
mundo sepan que, sea cual fuere la vida que han llevado hasta el momento, en
cualquier día y en cualquier hora pueden dedicarse a servir a Cristo, y El los
acepta con gusto.






Mateo
dispuso despedirse de su vida de empleado público dando un gran almuerzo a todos
sus amigos, y el invitado de honor era nada menos que Jesús. Y con Él, sus
apóstoles. Y como allí se reunió la flor y nata de los pecadores y publicanos,
los fariseos se escandalizaron horriblemente y llamaron a varios de los
apóstoles para protestarles por semejante actuación de su jefe. “¿Cómo es que su
maestro se atreve a comer con publicanos y pecadores?”






Jesús
respondió a estas protestas de los fariseos con una noticia que a todos nos debe
llenar de alegría: “No necesitan médico los que están sanos, sino los que están
enfermos. Yo no he venido a buscar santos sino pecadores. Y a salvar lo que
estaba perdido”. Probablemente mientras decía estas bellas palabras estaba
pensando en varios de nosotros.






Desde
entonces Mateo va siempre al lado de Jesús. Presencia sus milagros, oye sus
sabios sermones y le colabora predicando y catequizando por los pueblos y
organizando las multitudes cuando siguen ansiosas de oír al gran profeta de
Nazaret. Jesús lo nombra como uno de sus 12 preferidos, a los cuales llamó
apóstoles (o enviados, o embajadores) y en Pentecostés recibe el Espíritu Santo
en forma de lenguas de fuego. Los judíos le dieron 39 azotes por predicar que
Jesús sí había resucitado (y lo mismo hicieron con los otros apóstoles) y cuando
estalló la terrible persecución contra los cristianos en Jerusalén, Mateo se fue
al extranjero a evangelizar, y dicen que predicó en Etiopía y que allá murió
martirizado.






En
todo el mundo es conocido este santo, y lo será por siempre, a causa del
maravilloso librito que él escribió: “El evangelio según San Mateo”. Este corto
escrito de sólo 28 capítulos y 50 páginas, ha sido la delicia de predicadores y
catequistas durante 20 siglos en todos los continentes. San Mateo en su
evangelio (palabra que significa: “Buenas Noticias”) copia sermones muy famosos
de Jesús, como por ej. El Sermón de la Montaña (el sermón más bello pronunciado
en esta tierra), el sermón de las Parábolas, y el que les dijo a sus apóstoles
cuando los iba mandar a su primera predicación. Narra milagros muy interesantes,
y describe de manera impresionante la Pasión y Muerte de Jesús. Termina contando
su resurrección gloriosa.






El
fin del evangelio de San Mateo es probar que Jesucristo sí es el Mesías o
Salvador anunciado por los profetas y por el Antiguo Testamento. Este evangelio
fue escrito especialmente para los judíos que se convertían al cristianismo, y
por eso fue redactado en el idioma de ellos, el arameo.






Quizás
no haya en el mundo otro libro que haya convertido más pecadores y que haya
entusiasmado a más personas por Jesucristo y su doctrina, que el evangelio según
San Mateo. No dejemos de leerlo y meditarlo.






A
cada uno de los 4 evangelistas se les representa por medio de uno de los 4 seres
vivientes que, según el profeta, acompañan al Hijo del hombre (un león: el
valor. El toro: la fuerza. El águila: los altos vuelos. Y el hombre: la
inteligencia). A San Marcos se le representa con un león. A San Lucas con un
toro (porque empieza su evangelio narrando el sacrifico de una res que estaban
ofreciendo en el templo). A San Juan por medio del águila, porque este evangelio
es el que más alto se ha elevado en sus pensamientos y escritos. Y a San Mateo
lo pintan teniendo al lado a un ángel en forma de hombre, porque su evangelio
comienza haciendo la lista de los antepasados de Jesús como hombre, y narrando
la aparición de un ángel a San José.






Que
San Mateo, gran evangelizador, le pida a Jesús que nos conceda un gran
entusiasmo por leer, meditar y practicar siempre su santo
evangelio.






Decía
Jesús “Convertíos y creed en el evangelio” (Mc. 1, 15).










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20 DE SEPTIEMBRE SANTOS ANDRÉS KIM Y PABLO CHONG Y COMPAÑEROS MÁRTIRES COREANOS

SANTO ANDRÉS KIM
TAE-GON Y PABLO CHONG HA-SANG
Y COMPAÑEROS
.


MÁRTIRES
COREANOS














Memoria
de los santos Andrés Kim Taegön, presbítero, Pablo Chöng Hasang y compañeros,
mártires en Corea. Se veneran este día en común celebración todos los ciento
tres mártires que en aquel país testificaron intrépidamente la fe cristiana,
introducida fervientemente por algunos laicos y después alimentada y reafirmada
por la predicación y celebración de los sacramentos por medio de los misioneros.
Todos estos atletas de Cristo —tres obispos, ocho presbíteros, y los restantes
laicos, casados o no, ancianos, jóvenes y niños—, unidos en el suplicio,
consagraron con su sangre preciosa las primicias de la Iglesia en Corea
(1839-1867).






Fecha
de canonización: Los 103 mártires fueron canonizados por S.S. Juan Pablo II el 6
de mayo de 1984, en Seúl, Corea.






Integran
el grupo: santos Simeón Berneux, Antonio Daveluy, Lorenzo Imbert, obispos; Justo
Ranfer de Bretenières, Ludovico Beaulieu, Pedro Enrique Dorie, Padro Maubant,
Jacobo Chastan, Pedro Aumaître, Martín Lucas Huin, presbíteros; Juan Yi Yunil,
Andrés Chong Hwa-gyong, Esteban Min Kuk-ka, Pablo Ho Hyob, Agustín Pak
Chong-won, Pedro Hong Pyong-ju, Pablo Hong Yong-ju, José Chang Chu-gi, Tomás Son
Cha-son, Lucas Hwang Sok-tu, Damián Nam Myong-hyog, Francisco Ch’oe Kyong-hwan,
Carlos Hyon Song-mun, Lorenzo Han I-hyong, Pedro Nam Kyong-mun, Agustín Yu
Chin-gil, Pedro Yi Ho-yong, Pedro Son Son-ji, Benedicta Hyon Kyongnyon, Pedro
Ch’oe Ch’ang-hub, catequistas; Agueda Yi, María Yi In-dog, Bárbara Yi, María Won
Kwi-im, Teresa Kim Im-i, Columba Kim Hyo-im, Magdalena Cho, Isabel Chong
Chong-hye, vírgenes; Teresa Kim, Bárbara Kim, Susana U Sur-im, Agueda Yi
Kan-nan, Magdalena Pak Pong-son, Perpetua Hong Kum-ju, Catalina Yi, Cecilia Yu
Sosa, Bárbara Cho Chung-i, Magdalena Han Yong-i, viudas; Magdalena Son So-byog,
Agueda Yi Kyong-i, Agueda Kwon Chin-i, Juan Yi Mun-u, Bárbara Ch’oe Yong-i,
Pedro Yu Chong-nyul, Juan Bautista Nam Chong-sam, Juan Bautista Chon Chang-un,
Pedro Ch’oe Hyong, Marcos Chong Ui-bae, Alejo U Se-yong, Antonio Kim Song-u,
Protasio Chong Kuk-bo, Agustín Yi Kwang-hon, Agueda Kim A-gi, Magdalena Kim
O-bi, Bárbara Han Agi, Ana Pak Ag-i, Agueda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun, Pedro
Kwon Tu-gin, José Chang Song-jib, Magdalena Yi Yong-hui, Teresa Yi Mae-im, Marta
Kim Song-im, Lucía Kim, Rosa Kim, Ana Kim Chang-gum, Juan Bautista Yi
Kwang-nyol, Juan Pak Hu-jae, María Pak Kuna- gi Hui-sun, Bárbara Kwon-hui,
Bárbara Yi Chong-hui, María Yi Yon-hui, Inés Kim Hyo-ju, Catalina Chong
Ch’or-yom, José Im Ch’i-baeg, Sebastián Nam I-gwan, Ignacio Kim Che-jun, Carlos
Cho Shin-ch’ol, Julita Kim, Águeda Chong Kyong-hyob, Magdalena Ho Kye-im, Lucía
Kim, Pedro Yu Taech’ol, Pedro Cho Hwa-so, Pedro Yi Myong-so, Bartolomé Chong
Mun-ho, José Pedro Han Chae-kwon, Pedro Chong Won-ji, José Cho Yun-ho, Bárbara
Ko Sun-i y Magdalena Yi Yong-dog.






Andrés
Kim Tae-Gon, nació el 21 de agosto de 1821 en Solmoe (Corea). Sus padres
eran Ignacio Kim Chejun y Ursula Ko. Era niño cuando la familia se trasladó a
Kolbaemasil para huir de las persecuciones. Su padre murió mártir el 26 de
septiembre de 1839. También su bisabuelo Pío Kim Chunhu había muerto mártir en
el año 1814, después de diez años de prisión. Tenía quince años de edad cuando
el padre Maubant lo invitó a ingresar al seminario.






Fue
enviado al seminario de Macao. Hacia el año 1843 intentó regresar a Corea con el
obispo Ferréol, pero en la frontera fueron rechazados.






Se
ordenó diácono en China en el año 1844. Volvió a Corea el 15 de enero de 1845.
Por su seguridad sólo saludó unos cuantos catequistas; ni siquiera vio a su
madre quien, pobre y sola, tenía que mendigar la comida. En una pequeña
embarcación de madera guió, a los misioneros franceses hasta Shangai, a la que
arribaron soportanto peligrosas tormentas.






En
Shangai recibió la ordenación sacerdotal de manos de monseñor Ferréol el 17 de
agosto de 1845, convirtiéndose en el primer sacerdote coreano. Hacia fines del
mismo mes emprendió el regreso a Corea con el obispo y el padre Daveluy.
Llegaron a la Isla Cheju y, en octubre del mismo año, arribaron a Kanggyong
donde pudo ver a su madre.






El
5 de junio de 1846 fue arrestado en la isla Yonpyong mientras trataba con los
pescadores la forma de llevar a Corea a los misioneros franceses que estaban en
China. Inmediatamente fue enviado a la prisión central de Seúl. El rey y algunos
de ministros no lo querían condenar por sus vastos conocimientos y dominar
varios idiomas. Otros ministros insistieron en que se le aplicara la pena de
muerte. Después de tres meses de cárcel fue decapitado en Saenamt´õ el 16 de
septiembre de 1846, a la edad de veintiséis años.






Antes
de morir dijo: ¡Ahora comienza la eternidad! y con serenidad y valentía se
acercó al martirio.






Pablo
Chong Ha-Sang nació en el año 1795 en Mahyon (Corea) siendo miembro de una noble
familia tradicional. Después del martirio de su padre, Agustín Chong Yakjong, y
de su hermano mayor Carlos, ocurridos en el año 1801, la familia sufrió mucho.
Pablo tenía siete años. Su madre, Cecilia Yu So-sa, vio cómo confiscaban sus
bienes y les dejaban en extrema pobreza. Se educó bajo los cuidados de su devota
madre.






A
los veinte años dejó su familia para reorganizar la iglesia católica en Seúl y
pensó en traer misioneros. En el año 1816 viajó a Pekín para solicitar al obispo
algunos misioneros; se le concedió uno que falleció antes de llegar a Corea. Él
y sus compañeros escribieron al papa para que enviara misioneros. Finalmente
gracias a los ruegos de los católicos, el 9 de septiembre de 1831 se estableció
el vicariato apostólico de Corea y se nombró su primer obispo encargando a la
Sociedad de las Misiones Extranjeras de París la evangelización de
Corea.






Pablo
introdujo al obispo Ímbert en Corea, lo recibió en su casa y lo ayudó durante su
ministerio. Monseñor Ímbert pensó que Pablo podía ser sacerdote y comenzó a
enseñarle teología… Mientras tanto brotó una nueva persecución. El obispo pudo
escapar a Suwon. Pablo, su mamá y su hermana Isabel fueron arrestados en el año
1839.






Aguantó
las torturas hasta que fue decapitado a las afueras de Seúl el 22 de septiembre.
Poco después también su madre y su hermana sufrieron el
martirio.






Los
dos forman parte de 103 mártires canonizados por S.S. Juan Pablo II el 6 de mayo
de 1984, en Seúl, Corea.

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19 DE SEPTIEMBRE SAN JOSÉ MARÍA DE YERMO Y PARRES SACERDOTE FUNDADOR

SAN
JOSÉ MARÍA DE YERMO Y PARRES


SACERDOTE
FUNDADOR








El sacerdote José María de Yermo
y Parres nació en la Hacienda de Jalmolonga, municipio de Malinalco, Edo. de
México el 10 de noviembre de 1851, hijo del abogado Manuel de Yermo y Soviñas y
de María Josefa Parres. De nobles orígenes, fue educado cristianamente por el
papá y la tía Carmen ya que su madre murió a los 50 días de su nacimiento. Muy
pronto descubrió su vocación al sacerdocio.






A
la edad de 16 años deja la casa paterna para ingresar en la Congregación de la
Misión en la Ciudad de México. Después de una fuerte crisis vocacional deja la
familia religiosa de los Paúles y continúa su camino al sacerdocio en la
Diócesis de León, Gto. y allí fue ordenado el 24 de agosto de 1879. Sus primeros
años de sacerdocio fueron fecundos de actividad y celo
apostólico.






Fue
un elocuente orador, promovió la catequesis juvenil y desempeñó con esmero
algunos cargos de importancia en la curia, a los cuales por motivo de enfermedad
tuvo que renunciar. El nuevo obispo le confía el cuidado de dos iglesitas
situadas en la perifería de la ciudad: El Calvario y el Santo Niño. Este
nombramiento fue un duro golpe en la vida del joven sacerdote. Le sacudió
profundamente en su orgullo, sin embargo decidió seguir a Cristo en la
obediencia sufriendo esta humillación silenciosamente.






Un
día, mientras se dirigía a la Iglesia del Calvario, se halla de improviso ante
una escena terrible: unos puercos estaban devorándose a dos niños recién
nacidos. Estremecido por aquella tremenda escena, se siente interpelado por
Dios, y en su corazón ardiente de amor proyecta la fundación de una casa de
acogida para los abandonados y necesitados. Obtenida la autorización de su
obispo pone mano a la obra y el 13 de diciembre 1885, seguido por cuatro
valientes jóvenes, inaugura el Asilo del Sagrado Corazón en la cima de la colina
del Calvario. Este día es también el inicio de la nueva familia religiosa de las
“Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres”.






Desde
ese día el Padre Yermo pone el pie sobre el primer peldaño de una larga y
constante escalada de entrega al Señor y a los hermanos, que sabe de sacrificio
y abnegación, de gozo y sufrimiento, de paz y de desconciertos, de pobrezas y
miserias, de apreciaciones y de calumnias, de amistades y traiciones, de
obediencias y humillaciones. Su vida fue muy atribulada, pero aunque las
tribulaciones y dificultades se alternaban a ritmo casi vertiginoso, no lograron
nunca abatir el ánimo ardiente del apóstol de la caridad
evangélica.






En
su vida no tan larga (1851-1904) fundó escuelas, hospitales, casas de descanso
para ancianos, orfanatos, una casa muy organizada para la regeneración de la
mujer, y poco antes de su santa muerte, acontecida el 20 de septiembre de 1904
en la ciudad de Puebla de los Ángeles, llevó a su familia religiosa a la difícil
misión entre los indígenas tarahumaras del norte de México. Su fama de santidad
se extendió rápidamente en el pueblo de Dios que se dirigía a él pidiendo su
intercesión. Fue beatificado por Su Santidad Juan Pablo II el 6 de
mayo 1990 en la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe en la Ciudad de México. Fue
canonizado el 21 de mayo de 2000 en la Plaza de San Pedro.

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19 DE SEPTIEMBRE SAN JENARO O GENARO OBISPO Y MÁRTIR

SAN
JENARO O GENARO


OBISPO
Y MÁRTIR










San
Jenaro, patrón de Nápoles, es famoso por el milagro que generalmente ocurre cada
año desde hace siglos, el día de su fiesta, el 19 de septiembre. Su sangre, se
licua ante la presencia de todos los testigos que deseen
asistir.








Nápoles
y Benevento (donde fue obispo) se disputan el nacimiento de San Jenaro
.






Durante
la persecución de Diocleciano, fueron detenidos en Pozzuoli, por orden del
gobernador de Campania, Sosso, diácono de Miseno, Próculo, diácono de Pozzuoli,
y los laicos Euticio y Acucio. El delito era haber públicamente confesado su
fe.






Cuando
San Jenaro tuvo noticias de que su amigo Sosso y sus compañeros habían caído en
manos de los perseguidores, decidió ir a visitarlos y a darles consuelo y
aliento en la prisión. Como era de esperarse, sus visitas no pasaron
inadvertidas y los carceleros dieron cuenta a sus superiores de que un hombre de
Benevento iba con frecuencia a hablar con los cristianos. El gobernador mandó
que le aprehendieran y lo llevaran a su presencia. El obispo Jenaro, Festo, su
diácono y Desiderio, un lector de su iglesia, fueron detenidos dos días más
tarde y conducidos a Nola, donde se hallaba el gobernador.






Los
tres soportaron con entereza los interrogatorios y las torturas a que fueron
sometidos. Poco tiempo después el gobernador se trasladó a Pozzuoli y los tres
confesores, cargados con pesadas cadenas, fueron forzados a caminar delante de
su carro. En Pozzuoli fueron arrojados a la misma prisión en que se hallaban sus
cuatro amigos. Estos últimos habían sido echados a las fieras un día antes de la
llegada de San Jenaro y sus dos compañeros, pero las bestias no los atacaron.
Condenaron entonces a todo el grupo a ser echados a las fieras. Los siete
condenados fueron conducidos a la arena del anfiteatro y, para decepción del
público, las fieras hambrientas y provocadas no hicieron otra cosa que rugir
mansamente, sin acercarse siquiera a sus presuntas víctimas.






El
pueblo, arrastrado y cegado por las pasiones que se alimentan de la violencia,
imputó a la magia la mansedumbre de las fieras ante los cristianos y a gritos
pedía que los mataran. Ahí mismo los siete confesores fueron condenados a morir
decapitados. La sentencia se ejecutó cerca de Pozzuoli, y en el mismo sitio
fueron enterrados.






Los
cristianos de Nápoles obtuvieron las reliquias de San Jenaro que, en el siglo
quinto, fueron trasladadas desde la pequeña iglesia de San Jenaro, vecina a la
Solfatara, donde se hallaban sepultadas. Durante las guerras de los normandos,
los restos del santo fueron llevados a Benevento y, poco después, al monasterio
del Monte Vergine, pero en 1497, se trasladaron con toda solemnidad a Nápoles
que, desde entonces, honra y venera a San Jenaro como su patrono
principal.






Muchos
se cuestionan la autenticidad de los hechos arriba mencionados y de la misma
reliquia porque no hay registros sobre el culto a San Jenaro anteriores al año
431. Pero es significante que ya en esa época el sacerdote Uranio relata sobre
el obispo Jenaro en términos que indican claramente que le consideraba como a un
santo reconocido. Los frescos pintados en el siglo quinto en la “catacumba de
san Jenaro”, en Nápoles, lo representan con una aureola. En los calendarios más
antiguos del oriente y el occidente figura su nombre.






El
milagro continúa






Mientras
que muchos se cuestionan sobre la historicidad de San Jenaro, nadie se puede
explicar el milagro que ocurre con la reliquia del santo que se conserva en la
Capilla del Tesoro de la Iglesia Catedral de Nápoles, Italia. Se trata de un
suceso maravilloso que ocurre periódicamente desde hace cuatrocientos años. La
sangre del santo experimenta la licuefacción (se hace líquida). Ocurre cada año
en tres ocasiones relacionadas con el santo: la traslación de los restos a
Nápoles, (el sábado anterior al primer domingo de Mayo); la fiesta del santo (19
de septiembre) y el aniversario de su intervención para evitar los efectos de
una erupción del Vesubio en 1631 (16 de diciembre)






El
día señalado, un sacerdote expone la famosa reliquia sobre el altar, frente a la
urna que contiene la cabeza de san Jenaro. La reliquia es una masa sólida de
color oscuro que llena hasta la mitad un recipiente de cristal sostenido por un
relicario de metal. Los fieles llenan la iglesia en esas fechas. Es de notar
entre ellos un grupo de mujeres pobres conocidas como zie di San Gennaro (tías
de San Jenaro). En un lapso de tiempo que varía por lo general entre los dos
minutos y una hora, el sacerdote agita el relicario, lo vuelve cabeza abajo y la
masa que era negra, sólida, seca y que se adhería al fondo del frasco, se
desprende y se mueve, se torna líquida y adquiere un color rojizo, a veces
burbujea y siempre aumenta de volumen. Todo ocurre a la vista de los visitantes.
Algunos de ellos pueden observar el milagro a menos de un metro de distancia.
Entonces el sacerdote anuncia con toda solemnidad: “¡Ha ocurrido el milagro!”,
se agita un pañuelo blanco desde el altar y se canta el Te Deum. Entonces la
reliquia es venerada por el clero y la congregación.






El
5 de mayo del 2008, reporteros de 20 canales de TV, entre ellos CNN estaban
presentes en la catedral cuando ocurrió el milagro.






El
milagro ha sido minuciosamente examinado por personas de opiniones opuestas. Se
han ofrecido muchas explicaciones, pero en base a las rigurosas investigaciones,
se puede afirmar que no se trata de ningún truco y que tampoco hay, hasta ahora,
alguna explicación racional satisfactoria. En la actualidad ningún investigador
honesto se atreve a decir que no sucede lo que de hecho ocurre a la vista de
todos. Sin embargo, antes de que un milagro sea reconocido con absoluta certeza,
deben agotarse todas las explicaciones naturales, y todas las interrogantes
deben tener su respuesta. Por eso la Iglesia favorece la
investigación.






Fruto
de las investigaciones.






Entre
los elementos positivamente ciertos en relación con esta reliquia, figuran los
siguientes:






1
-La sustancia oscura que se dice es la sangre de San Jenaro (la que, desde hace
más de 300 años permanece herméticamente encerrada dentro del recipiente de
cristal que está sujeta y sellada por el armazón metálico del relicario) no
ocupa siempre el mismo volumen dentro del recipiente que la contiene. Algunas
veces, la masa dura y negra ha llenado casi por completo el recipiente y, en
otras ocasiones, ha dejado vacío un espacio equivalente a más de una tercera
parte de su tamaño.






2
-Al mismo tiempo que se produce esta variación en el volumen, se registra una
variante en el peso que, en los últimos años, ha sido verificada en una balanza
rigurosamente precisa. Entre el peso máximo y el mínimo se ha llegado a
registrar una diferencia de hasta 27 gramos.






3
-El tiempo más o menos rápido en que se produce la licuefacción, no parece estar
vinculado con la temperatura ambiente. Hubo ocasiones en que la atmósfera tenía
una temperatura media de más de 30º centígrados y transcurrieron dos horas antes
de que se observaran signos de licuefacción. Por otra parte, en temperaturas mas
bajas, de 5º a 8º centígrados, la completa licuefacción se produjo en un lapso
de 10 a 15 minutos.






4
-No siempre tiene lugar la licuefacción de la misma manera. Se han registrado
casos en que el contenido líquido burbujea, se agita y adquiere un color carmesí
muy vivo, en otras oportunidades, su color es opaco y su consistencia
pastosa.






Aunque
no se ha podido descubrir razón natural para el fenómeno, la Iglesia no descarta
que pueda haberlo. La Iglesia no se opone a la investigación porque busca la
verdad. La fe católica enseña que Dios es todopoderoso y que todo cuanto existe
es fruto de su creación. Pero la Iglesia es cuidadosa en determinar si un
particular fenómeno es, en efecto, de origen sobrenatural
.






La
Iglesia pide prudencia para no asentir ni rechazar prematuramente los fenómenos.
Reconoce la competencia de la ciencia para hacer investigación en la búsqueda de
la verdad, cuenta con el conocimiento de los expertos.






Una
vez que la investigación establece la certeza de un milagro fuera de toda duda
posible, da motivo para animar nuestra fe e invitarnos a la alabanza. En el caso
de los santos, el milagro también tiene por fin exaltar la gloria de Dios que
nos da pruebas de su elección y las maravillas que El hace en los
humildes.









Bibliografía






1-
Acta Sanctorum, sept. vol. VI



2-
Butler, Vida de los Santos






(Fuente:
corazones.org)

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